A la noche
También te extrañé después de la película y de terminar el postre. Si te soy sincero, creo que la parte de no compartir ese último bocado me deja un poco más contento, siempre lo supiste. Me di cuenta que no se trata del plan ni de la compañía, sino de la paz que sentía cuando el mundo se callaba.
Cuando se hace de noche hay una parte de mí que ya no está, que terminó su trabajo, como si cumpliera con su turno. Cuando la luz se apaga y el corazón intenta calmar, despierta una nueva sensación, que parece hacerlo de manera natural, y que en casi todos los estímulos, termina respondiendo a vos. La simpleza de estar solo conmigo me ayudó a descubrir que todavía hay muchísimas cosas que no controlo, mucho menos cuando esa parte de mí, no tan real, desaparece. Porque más allá de la unión, nos hicimos cargo de la soledad del otro, como si eso fuese algo simple de manejar, incluso como si eso nos perteneciera.
Compartimos la historia el tiempo que dure, la sufrimos y la disfrutamos, nos olvidamos del después, porque ese después fluye, no hay nada que nos incomode. Nada más que una pierna acalambrada en el lugar equivocado.
Lo que pasa en el post créditos queda guardado como lo más básico, cuando la realidad es que volvimos simple la parte más compleja. El momento de coincidir y de que nuestras almas, sin pretextos, puedan descansar, la una y la otra, juntas, en un mismo círculo, con la tranquilidad de que se cuidan, entre sí, como si no se dejaran caer, por nada del mundo.
Ese fue el primer impacto, la primera caída, el razonamiento de que no solo extrañaba las quejas porque la película era mala, sino que extrañaba una mente que, en aquel momento, ni se percataba de lo que pasaba. No podrías creer la cantidad de autos que escucho a las 2 de la madrugada.
Creí que el dolor terminaba con el calorcito en el pecho, o con el beso en la frente en el momento menos esperado, pero hay una sensación más profunda, de esa que te hablé hasta recién, y que reconozco mucho mejor en la noche. Porque cuando el mundo calla, cuesta más encontrar esa paz.
Recién termina la película, y ya van tres autos..
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