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Mostrando las entradas de agosto, 2022

Espejo

Mirás al espejo y no hay nada. No hay reflejo. Quizás veas una silueta, una persona, que en teoría sos vos, pero que ya no reconoces. No te ves, no te encontrás, te pones ropa para que nadie te observe, pasas por las vidrieras y te tapas, agachas la cabeza, perdiste tu aroma, tu alegría, tu personalidad, te perdiste. Porque te quisiste perder. Te cansaste de ser el centro de atención, de que todas las miradas se dirijan a vos. Porque eso irrita, eso cansa y desgasta. No batís el café, lavas el mate, te encerras, buscas el bar que nadie conoce, te olvidaste del cine, de la cerveza, de las personas que te quieren. Porque sí, todavía afuera hay personas que quieren, que te quieren, y que te extrañan. Personas que extrañan tu risa, tu caminar, tus puteadas, tu desparpajo, tu todo. Aunque creas que no, yo te juro que sí. “Hasta que yo no me quiera, nunca te voy a poder querer”, me dijeron un día. No supe qué contestar, me quedé helado. Sentí que cualquier cosa que dijera no iba a servir. Pe...

Paisajes

Quedé shockeado, perdido, fue como si el mundo hubiese dejado de girar por unos segundos. Estás concentrada, y por más que te mire fijo durante dos horas seguidas vos no te vas a dar ni cuenta. Y yo me aprovecho de eso. No te das una idea de lo lindo que es mirarte cuando estás así, concentrada en otra cosa, cuando haces mil caras porque algo no te gusta o cuando sonreís por algo que te encantó. Me haces perder la cabeza cuando te veo durmiendo y más todavía cuando vos me miras a los ojos, pero cuando estás distraída no hay nada que se te acerque, porque sos real, no actuás, no disimulás, sos pura, y eso me encanta. Te saco miles de fotos en mi cabeza, pero no uso el celular. No quiero perderme ni medio segundo de tu perfil, no quiero dejar pasar ni uno de tus gestos, quiero quedarme así, mirándote, cuando no miras nada. Soy de distraerme viendo paisajes. Una montaña nevada, la arena y el mar; el cielo y la luna. Transmiten esa paz vital tan necesaria. Es algo que vos me enseñaste a ap...

A la noche

También te extrañé después de la película y de terminar el postre. Si te soy sincero, creo que la parte de no compartir ese último bocado me deja un poco más contento, siempre lo supiste. Me di cuenta que no se trata del plan ni de la compañía, sino de la paz que sentía cuando el mundo se callaba. Cuando se hace de noche hay una parte de mí que ya no está, que terminó su trabajo, como si cumpliera con su turno. Cuando la luz se apaga y el corazón intenta calmar, despierta una nueva sensación, que parece hacerlo de manera natural, y que en casi todos los estímulos, termina respondiendo a vos. La simpleza de estar solo conmigo me ayudó a descubrir que todavía hay muchísimas cosas que no controlo, mucho menos cuando esa parte de mí, no tan real, desaparece. Porque más allá de la unión, nos hicimos cargo de la soledad del otro, como si eso fuese algo simple de manejar, incluso como si eso nos perteneciera.  Compartimos la historia el tiempo que dure, la sufrimos y la disfrutamos, nos o...