Entradas

Qué fácil sería

Y sí, a veces tenemos ganas de que las cosas sean más sencillas, de que todo eso que nos sobrepasa y nos consume, se resuelva lo antes posible, porque cuando sentís que no podes hay algo que aprieta y que no deja respirar. Por eso, esta vez, pedís que todo se termine ya, por más fácil que sea. No es una forma de ser, tampoco una personalidad con la que nacemos, es el aprendizaje de miles de guerras. Quizás ni siquiera lo terminamos de pensar y racionar, pero es la manera en la que nos convencemos, en la que “lo solucionamos”. No soy el mismo de antes. Hay momentos que nos van marcando y que nos van formando, caída tras caída, porque de eso se trata. Nadie nace resuelto, ni mucho menos sabiendo. La manera en la que respondemos ante la adversidad varía, nadie es igual a otro, y todos intentamos, mal o bien, superar lo que nos pasa. Pero al final, creo que todos nos curamos de la misma manera, aprendiendo. Aprendiendo a vivir con el dolor, aprendiendo que si no va, no va; aprendiendo que ...

Te espero

Al final, queda todo en la nada. Comenzar por el fin de la historia suele ser una buena manera de atrapar, de cautivar, pero no asegura un cierre de cuentos de hadas. La ventana sigue abierta, de la puerta tenes y vas a tener siempre la llave, y las cosas que me dejé en tu casa mejor quedatelas, en cierta manera me hacen sentir cerca. Cerca tuyo, o cerca de los dos. No sé si es lo que elijo, pero es el camino más fácil. Por algún motivo no me escribiste hoy, ni ayer tampoco, creo que me estás dejando las cosas bastante claras, pero a mí siempre me costó entender (te), o a lo mejor nunca quise hacerlo, esa es una buena opción. Cuando te fuiste no pude reaccionar, no sé si esperabas que lo hiciera, hasta el día de hoy me lo pregunto, aunque mi vieja me dijo que el que se quiere quedar se queda sin que lo retengan, así que me quedo con eso, al menos, a modo de consuelo. Cualquier foto duele, incluso cualquier recuerdo o momento, porque vos ya no estás. Me pareció raro que a esa charla no ...

Espejo

Mirás al espejo y no hay nada. No hay reflejo. Quizás veas una silueta, una persona, que en teoría sos vos, pero que ya no reconoces. No te ves, no te encontrás, te pones ropa para que nadie te observe, pasas por las vidrieras y te tapas, agachas la cabeza, perdiste tu aroma, tu alegría, tu personalidad, te perdiste. Porque te quisiste perder. Te cansaste de ser el centro de atención, de que todas las miradas se dirijan a vos. Porque eso irrita, eso cansa y desgasta. No batís el café, lavas el mate, te encerras, buscas el bar que nadie conoce, te olvidaste del cine, de la cerveza, de las personas que te quieren. Porque sí, todavía afuera hay personas que quieren, que te quieren, y que te extrañan. Personas que extrañan tu risa, tu caminar, tus puteadas, tu desparpajo, tu todo. Aunque creas que no, yo te juro que sí. “Hasta que yo no me quiera, nunca te voy a poder querer”, me dijeron un día. No supe qué contestar, me quedé helado. Sentí que cualquier cosa que dijera no iba a servir. Pe...

Paisajes

Quedé shockeado, perdido, fue como si el mundo hubiese dejado de girar por unos segundos. Estás concentrada, y por más que te mire fijo durante dos horas seguidas vos no te vas a dar ni cuenta. Y yo me aprovecho de eso. No te das una idea de lo lindo que es mirarte cuando estás así, concentrada en otra cosa, cuando haces mil caras porque algo no te gusta o cuando sonreís por algo que te encantó. Me haces perder la cabeza cuando te veo durmiendo y más todavía cuando vos me miras a los ojos, pero cuando estás distraída no hay nada que se te acerque, porque sos real, no actuás, no disimulás, sos pura, y eso me encanta. Te saco miles de fotos en mi cabeza, pero no uso el celular. No quiero perderme ni medio segundo de tu perfil, no quiero dejar pasar ni uno de tus gestos, quiero quedarme así, mirándote, cuando no miras nada. Soy de distraerme viendo paisajes. Una montaña nevada, la arena y el mar; el cielo y la luna. Transmiten esa paz vital tan necesaria. Es algo que vos me enseñaste a ap...